Preguntas Frecuentes
Es recomendable acudir a terapia cuando el malestar emocional, los conflictos en las relaciones, la ansiedad, la tristeza o el estrés empiezan a afectar a tu vida diaria, a tus decisiones o a tu forma de relacionarte contigo y con los demás. También puedes pedir ayuda si simplemente quieres conocerte mejor, mejorar tus vínculos o cuidar tu salud mental de forma preventiva.
La terapia es un espacio seguro donde podrás hablar de lo que te preocupa, comprender qué está pasando y aprender nuevas formas de afrontar tus dificultades. A lo largo de las sesiones se combinan la exploración de tu historia y tu contexto con herramientas prácticas para generar cambios concretos en tu vida.
Las sesiones suelen tener una duración aproximada de entre 50 y 60 minutos. La frecuencia más habitual es semanal al inicio, aunque se va ajustando según tus necesidades, tu ritmo y la fase del proceso terapéutico.
La duración del proceso es diferente en cada persona y depende del tipo de dificultad, de los objetivos que se planteen y del momento vital en el que te encuentres. En las primeras sesiones se valoran tus necesidades y se acuerdan objetivos realistas para ir revisando juntos la evolución.
La evidencia científica muestra que la terapia psicológica es eficaz para tratar problemas como ansiedad, depresión, estrés, fobias, dificultades relacionales y muchos otros motivos de consulta. Parte de esa eficacia depende también del compromiso con el proceso, la alianza terapéutica y la aplicación de lo trabajado entre sesiones.
No hace falta tenerlo todo claro para empezar: muchas personas llegan sintiendo solo un “malestar” difícil de poner en palabras. Una parte del trabajo terapéutico consiste precisamente en ayudarte a ordenar, nombrar y comprender lo que estás viviendo para poder abordarlo de forma más cuidada.
